5 de noviembre de 2021

Mayima: un refugio desde el corazón del diseño

Ni chubasqueros, ni paraguas. La mejor herramienta para resguardarse con éxito de la lluvia es simplemente una capucha, y cuando está fabricada respirando moda y tendencias, además de funcional se convierte en un complemento estético. Por eso, Mayima se especializa en dar forma a este genuino accesorio, un refugio con estilo que rompe los patrones establecidos sobre prendas diseñadas para el mal tiempo.

Bajo la misión de experimentar nuevas formas de diseño, Mayima nace en 2018 persiguiendo el fin de brindar comodidad y protección a través de originales capotas de lluvia impermeables. Estos diseños, buscan enmarcar la belleza de quienes las visten y brindar, al mismo tiempo, total libertad a la hora de configurar looks, permitiendo disfrutar de la moda sin que sea la lluvia la que lo impida.

Minimalismo, volúmenes escultóricos y diseños rompedores reposan sobre estas originales capuchas, que respiran un aire urbano, exclusivo y se suman a la moda lenta y sostenible. Al tratarse de productos que buscan convertirse en un fondo de armario versátil para los días de lluvia, todos los diseños pueden utilizarse varias veces configurando distintos looks y huyendo de la monotonía.

Sotenibilidad y diseño, un tándem de éxito

Cuero siliconado, gamuzas veganas y poliéster reciclado son los elementos imprescindibles en la fabricación de las piezas, con el objetivo de alcanzar el 100% de sostenibilidad a corto plazo, y que complementan materiales técnicos como el neopreno o la seda salvaje, que garantizan una impermeabilidad completa bajo la lluvia gracias a las telas enceradas o el uso de repelentes, en diseños que llegan ahora además en punto de venta físico a 15 Segundos Store.

Conde Nast, Telva, Yo Dona, GQ, Mare Claire o Elle son algunas de las cabeceras de moda que han apoyado a la firma, que se posiciona como marca de referencia en configurar este tipo de productos. Capotas con mucho diseño y confección que muestran que estética y funcionalidad pueden ir de la mano y que, aunque siempre existan días grises, no tienen por qué ser los de lluvia.

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